REPUBLICA DE TEXAS. En el invierno de 1835 unos texanos, ambos pobladores angloamericanos y texanos,
determinaron que el liberalismo y el republicanismo en México así reflejados en
su Constitución de 1821, estaban muertos.
La dictadura del Presiente Antonio López de Santa Anna, respaldado por
propietarios ricos, había aumentado el control de los gobiernos y había
subvertido la Constitución. Como la disensión y la discordia aumentaba en Texas,
ambos del frente militar y de la
presidencia del Gobierno provisional de la junta en San Felipe, los pobladores
acordaron que era necesaria otra asamblea popular para planear el curso de la acción. El 10 de diciembre de 1835, el Consejo
General del Gobierno provisional emitió un llamado el 1ro de febrero de 1836 a
una elección, para escoger a cuarenta y cuatro delegados para congregarse el
1ro de marzo en los Brazos, Washington.
Éstos delegados representaron a los diecisiete distritos y al
establecimiento pequeño del Pecan Point del Red River. La idea de la Independencia de México estaba
aumentando. La junta mandó a Branco T.
Archer, a William H. Wharton, y a Stephen F. Austin a los Estados Unidos para
solicitar hombres, dinero, provisiones y apoyo para la causa de Texas. En Nuevo Orleáns, a principios de enero de
1836, los delegados encontraron apoyo entusiástico, pero fueron advertidos que
no les llegaría ayuda mientras que Texas riñera sobre si apoyaría la
Constitución Mexicana. Entonces éllos
continuaron hacia Washington y se separaron.
Wharton permaneció en la capital, Archer se fue a Richmond, y Austin se dirigió
a la ciudad de Nueva York.
La Convención se
llevó acabo en los Brazos en Washington el 1ro de marzo de 1836, fue totalmente
diferente de la Consulta. Cuarenta y un
delegados estuvieron presentes en la abertura de la sesión, y cincuenta y nueve
individuos asistieron a la Convención durante un tiempo. Dos delegados eran nativos de Texas (José
Francisco Ruiz y José Antonio Navarro de Bexar), y uno había nacido en México
(Lorenzo de Zavala). Solo diez de los
delegados habían estado en Texas por el año de 1836. La mayoría eran de otros lugares principalmente
de los Estados Unidos, pero también de Europa. Dos tercios de los delegados aún no tenían
cuarenta años de edad. Varios tenían una
experiencia política amplia. Samuel P. Carson de Pecan Point y Robert Potter de
Nacogdoches habían servido, respectivamente, en la Legislatura de Carolina del
Norte y en La Cámara de Representantes de los Estados Unidos. Richar Ellis, representando el distrito del Red
River y Presidente de la Convención, y Martin Parmer de San Augustine, había
participado en convenciones constitucionales en Alabama (1819) y en Missouri
(1821), respectivamente. Sam Houston, Ex
congresista de los Estados Unidos y Gobernador de Tennessee, era amigo cercano
del Presidente de los Estados Unidos Andrew Jackson. Houston fue elegido Comandante del Ejército Revolucionario
y dejó pronto la Convención para tomar cargo de los ejércitos reunidos en Gonzáles. Él tenía el control de todos los ejércitos en
el campo de la milicia, de los voluntarios, y de los enlistados del ejército
regular. Los Delegados de la Convención sabían
que ellos deberían declarar la Independencia o rendirse a la autoridad
mexicana. Si éllos escogían la Independencia
éllos tenían que redactar una Constitución para una Nación nueva, establecer un
Gobierno provisional fuerte, y prepararse para combatir a los ejércitos
mexicanos que estaban invadiendo a Texas.
El 1ro de marzo
George C. Childress, quien recientemente había visitado al Presidente Jackson
en Tennessee, presentó una resolución pidiendo por la Independencia. A su adopción, el Presidente de la Convención
nombró a Childress para dirigir un comité de cinco y para redactar una Declaración
de Independencia. Cuando el Comité se reunió
esa noche, Childress sacó de su bolsillo una Declaración que él había traído de
Tennessee la cual seguiría los bocetos y las características principales de la Declaración
de la Independencia de los Estados Unidos.
Al día siguiente, el 2 de marzo, los Delegados unánimemente cuarenta y
ocho miembros firmaron el documento. Así
nació la Republica de Texas.
La Convención
declaró que todos los hombres sanos de la edad de diecisiete a cincuenta años
deberían ser enlistados al servicio militar
y ofreció límites de tierra de 320 a 1,280 hectáreas por el servicio de
tres meses a un año. Aquellos hombres
que dejaron Texas para evadir el servicio militar, rehusándose a participar, o
que dieron ayuda al enemigo perderían sus derechos de ciudadanía y las tierras
que ellos habían ocupado en la República.
La Convención también interrumpió las ventas de tierras públicas y cerró
las oficinas de venta de tierras. Les
autorizó a sus Delegados en los Estados Unidos a solicitar un préstamo de $1 millón
y a empeñar tierra por su amortización.
Con la Declaración de la Independencia, el Presidente nombró a una persona
de cada municipio para un Comité para redactar una Constitución. Si un individuo puede ser nombrado “El Padre
de la Constitución de Texas,” éste debe de ser David Thomas, quien presidió el
Comité, habló por el grupo, y puso la redacción junta. La Convención adoptó el Documento alrededor
de la media noche el 16 de marzo.
La Constitución
de la Republica de Texas fue estampada después de eso de los Estados Unidos y
de varios estados del sur. Este proveyó
por una unidad, Gobierno tripartito consistiendo de una Legislatura, de un Ejecutivo,
y de un Judicial. El acuerdo fue más como de un estado que de
un Sistema Federal estrecho ampliamente por un Gobierno Central. El Documento especificó que el Presidente
debería servir tres años y no se pondría
elegir él mismo para la Presidencia. Él debería
ser el Jefe del Ejército Naval, y de la Militar, pero no podría “comandar en
persona” sin el permiso del Congreso. Debería
de haber dos Cámaras del Congreso. La Cámara
de Representantes debería de consistir de 24 a 40 miembros hasta que la
población llegara a 100,000; después de eso el número de puestos aumentaría de
40 a100. Los miembros servirían periodos
de un año. El numero de puestos en el
Senado serían “no menos de un tercio ni más que la mitad de la Cámara de Representantes.” Los Senadores estaban a servir periodos de
tres años, uno sobre otro, con un tercio electo cada año. La Constitución legalizó la esclavitud pero prohibió
el comercio de esclavos extranjeros. Los
inmigrantes de los Estados Unidos podrían traer a sus esclavos con ellos. Los negros libres no podrían vivir en Texas
sin el consentimiento del Congreso. Los
ministros del evangelio no podrían tener oficinas públicas. La Constitución también contenía una Declaración
de los Derechos. Un Gobierno
interino debería dirigir los asuntos hasta que las elecciones generales fueran
posibles.
Con las noticias de
que el Álamo había caído y de que el ejército mexicano estaba marchando hacia
el Este, la Convención apresuradamente aprobó la Constitución, la firmó y eligió
un Gobierno interino: David G. Burneo, Presidente; Lorenzo de Zavala, Vicepresidente;
Samuel P. Carson, Secretario de Estado; Thomas J. Rusk, Secretario de Guerra;
Bailey Hardeman, Secretario de Hacienda; Robert Potter, Secretario de la
Marina; y David Thomas, Procurador General.
Los Delegados entonces rápidamente abandonaron los Brazos en
Washington. Los Delegados de Gobierno,
sabiendo que el ejército de Houston había cruzado Colorado River cerca del
sitio del presente la Grande (El Condado Fayette) el 17 de marzo y estaba retirándose
hacia el Este, huyó a Harrisburg y después a Galveston Island. Con las noticias de la victoria texana en San
Jacinto, el Gobierno de Burneo se apresuró al campo de batalla y comenzó las
negociaciones para terminar la guerra.
El 14 de mayo en Velasco, Delegados de Texas hicieron a Santa Anna
firmar dos tratados, uno publico y uno secreto.
El Tratado Público terminó las hostilidades y devolvía propiedades
privadas. Prisioneros texanos y mexicanos
fueron liberados, y los ejércitos mexicanos se retirarían más allá del río
Grande. Por las condiciones del tratado
secreto Texas iba a llevar a Santa Anna a Veracruz y a liberarlo. Él a cambio, acordó de pedir al Gobierno
mexicano la aprobación de los dos tratados y de negociar un tratado permanente
que reconociera la Independencia de Texas y que admitiera a Río Grande como su
frontera. La actividad militar continúo
brevemente a lo largo de la Costa del Golfo.
El 2 de junio el Magistrado Isaac W. Burton, dirigiendo veinte guardabosques
montados, contactó un barco llamativo en la Bahía Copano y señaló al barco para
mandar su flotilla a desembarcar. Sus
hombres capturaron el barco, llamado el Guardián, y lo encontraron cargado con
provisiones para el ejército mexicano.
En el decimoséptimo día Burton detuvo al Comanche y a el Fannie Buttler,
los cuales cargaban provisiones para el enemigo valuadas en $25,000. La noticia pronto llegó a Texas de que el
Congreso Mexicano había repudiado a Santa Anna, había rechazado sus tratados, y
había ordenado que la guerra con Texas continuara.
Hubo un extendido
clamor de que Santa Anna debería de ser puesto a la muerte, y el 4 de junio el
Dictador, su secretario Ramón Martínez Caro, y el Coronel Juan N. Almonte habían
sido puestos a bordo del Invencible para ser devueltos al General de Veracruz
Thomas Jefferson Green, quien acababa de llegar de los Estados Unidos con
voluntarios, obligó al Presidente Burneo a sacar a los mexicanos de los barcos
y a encerrarlos. El 25 de junio Burneo
nombró como Secretario de Guerra a Micabeau B. Lamar, un General Mayor, para
suceder a Rusk, quien había pedido ser relevado. Pero con la noticia de que el General José de
Urrea estaba avanzando en Goliad, Rusk cambió de parecer acerca de
retirarse. Thomas Jefferson Green y
Feliz Houston, quienes habían traído voluntarios de Mississippi, provocaron a
los soldados contra Lamar, y Rusk reanudando el comando. Cuando Urrea no se
presentó, Rusk desocupó su comando y el ejército escogió a Houston para
remplazarlo. Los disturbios del ejército
continuaron así como los Delegados desafiaban abiertamente al Gobierno y
amenazaban con imponer una dictadura militar.
También habían
otros problemas. En la mañana del 19 de
mayo, los Indios Comanches y los Indios Caddos atacaron el Fort Parker, en el Navasota
River algunas sesenta millas más arriba de los establecimientos, y se llevaron
en cautiverio a dos mujeres y a tres niños.
El Gobierno carecía de hombres y de recursos para tomar
represalias. Las comunicaciones eran muy
malas, había pocas carreteras, y no había un sistema de correo regular. La tesorería estaba vacía, el crédito nuevo
de la nación tenía mala reputación, el dinero estaba escaso. Había mucha confusión sobre títulos de
tierras. Muchas familias estaban casi en
la miseria. Ėllos habían perdido
mucho en el Runaway Scrape después de la caída del Álamo, y al regreso a casa
encontraron sus propiedades destruidas y sus ganados consumidos o esparcidos. En julio, Burnet junto con su Gabinete
comenzaron a cambiar las responsabilidades.
El Presidente Interino convocó una elección para el primer lunes de
septiembre para establecer un Gobierno bajo la Constitución. Se les pidió a los votantes (1) aprobar la Constitución,
(2) autorizar al Congreso de enmendar la Constitución, (3) elegir un Presidente,
otros Funcionarios, y miembros del Congreso, y (4) expresar sus opiniones sobre
la Anexión de los Estados Unidos.
La elección de un
Presidente causó preocupación. Henry
Smith, Gobernador del Gobierno Provisional anunció rápidamente su candidatura
para la Presidencia. Stephen F. Austin también
entró a la elección, pero había acumulado enemigos a causa de las
especulaciones de tierra de su socio de negocios Samuel May Williams. Muchos recién llegados a Texas sabían poco de
Austin, y algunos pensaban que se había
tardado mucho en apoyar la idea de la Independencia. Rusk se rehusó a ser candidato. Finalmente, a solo once días antes de la elección,
Sam Houston vino a ser un candidato activo.
En el día de la elección, el 5 de septiembre, Houston recibió 5,119
votos, Smith 743, y Austin 587. Lamar,
“la navaja filosa” en San Jacinto, fue electo Vicepresidente. Houston recibió mucho apoyo del ejército y de
aquellos quienes creían que su elección aseguraría la estabilidad interna y que
apresuraría el reconocimiento por la potencia mundial y la anexión temprana
para los Estados Unidos. También se
esperaba de él que se mantuviera firme contra México y que adquiriera el
reconocimiento de la Independencia de Texas.
La gente votó irresistiblemente para aprobar la Constitución y para
adquirir la Anexión, pero ellos le negaron al Congreso el poder de enmendar.
El Primer
Congreso de Texas se convocó en Colombia el 3 de octubre de 1836. Éste consistió de catorce Senadores y
veintinueve Representantes. Al día
siguiente Burnet el Presidente Interino Auxiliar pronunció un discurso de
despedida. Él le pidió al Congreso de
autorizar subvenciones de tierra para los Veteranos de la Revolución y les recordó
a sus oidores que la deuda nacional ya alcanzaba $1, 250,000. El 22 de octubre Houston prestó juramento de
la Presidencia como Presidente ante una sesión mutua del Congreso. En su inauguración, él recalcó la necesidad
por los tratados de paz con los indios y por la vigilancia constante con
respecto a “nuestros enemigos nacionales los mexicanos.” Él esperaba ver a Texas anexada a los Estados
Unidos. Houston le solicitó al Senado de
asignarle puestos a su Gabinete. Ėl
nombró a Stephen F. Austin para ser el Ministro de Asuntos Exteriores; Henry
Smith, Secretario de Hacienda; Thomas J. Rusk y Samuel Rhoads Fisher Secretario
de Guerra y Secretario de la Marina, respectivamente; y James Pinckney
Henderson, Ministro de Justicia. Cuando
el Congreso más tarde estableció la Oficina del Ministro de Administrador de
correos, Houston nombró a Barr Robert de Nacogdoches a ése puesto, y a la
muerte de Barre eligió como su sucesor a John Rice Jones, quien había mantenido
la oficina bajo el Gobierno Provisional.
Jones diseñó el Sistema Postal de Texas, el cual fue colocado en 1841
bajo el Departamento del Estado, más tarde de los Estados Unidos. Todas las personas transportando el correo
para el Departamento de la Oficina de Correos durante 1837 podrían cobrarse con
tierras a cincuenta centavos por hectárea y pagar los gastos. Las tarifas postales eran de 6¼ centavos por
las primeras veinte millas, y llegó a los 12½ centavos por casi las cincuenta
millas. Las tarifas se aplicaban a una
hoja de las cartas dobladas y la dirección en el frente. Los sobres vinieron a usarse alrededor de
1845.
El Congreso eligió
una bandera y un sello para la Republica Nueva.
La Primera Bandera Nacional tenía “un fondo azul celeste, con una
estrella dorada grande en el centro.” En
enero de 1839, la bandera fue rediseñada al tener una línea perpendicular azul de
un tercio de su longitud, una estrella blanca con cinco puntos en el centro del
fondo azul, y dos líneas horizontales de la misma anchura, de arriba serian
blanco y de abajo rojo. Esta “La Bandera
de La Estrella Solitaria” siendo la
Bandera del Estado después de la Anexión.
Smith el Gobernador Provisional había usado un botón grande de un abrigo
con una estrella para un sello. Este diseño
llevó al Congreso el 10 de diciembre a decretar que el sello debería ser
circular con una sola estrella y con las palabras “Republica de Texas” circulándolo. En 1839 el Congreso decretó que el sello debería
incluir “una estrella blanca de cinco puntos, en un fondo azul celeste, en
circulado por un olivo y ramas de roble vivo, y las palabras Republica de
Texas.”
El Sistema de la
Corte inaugurado por el Congreso incluyó una Corte Suprema consistida de un Presidente
de Tribunal Supremo nombrado por el Presidente y por cuatro miembros de
justicia, electo por una votación mutua de las dos Cámaras del Congreso por términos
de cuatro años y elegibles para la reelección.
Los miembros también presidieron sobre cuatro Distritos Judiciales. Houston nombró a James Collinsworth para ser
el Primer Presidente del Tribual Supremo.
El Sistema de la Corte del Condado consistió de un Jefe Supremo y de dos
miembros, escogidos en mayoría por el Juez de Paz, y constantes a servir términos
de dos años. El Congreso formó
veintitrés condados, los cuales sus fronteras coincidían con los municipios
existentes. El elegir una Capital Nacional
resultó difícil, y cada Cámara nombró un Comité para hacer recomendaciones. El
Senador seleccionó a Nacogdoches, mientras que la Cámara Baja favoreció a un lugar
en San Jacinto. El 14 de noviembre, las
dos Cámaras acordaron en un lugar temporal.
Augustus Chapman Allen y John Kirby Allen, dos hermanos quienes estaban
promocionando un pueblo nuevo llamado Houston en Buffalo Bayou, se ofrecieron a
proveer edificios para el Gobierno y viviendas para los congresistas. El Congreso escogió a Houston para que fuera
la capital temporal, y el Gobierno se movió allí en abril de 1837.
El 19 de
diciembre de 1836, el Congreso de Texas unilateralmente fijó, los limites de la
Republica. Esto declaró al Río Grande ser
la frontera hacia el sur, aunque México se había rehusado a admitir la Independencia
de Texas. La frontera del Éste con Louisiana
presentó problemas. Houston llevó los
asuntos con los Estados Unidos por Canales diplomáticos, y un tratado fue
firmado en Washington el 25 de abril de 1838, el cual aprobó que cada Gobierno debería
de nombrar un Comisionado y un topógrafo para trazar el límite. Texas eligió a Memucan Hunt y a John Overton
para unirse a sus colegas de Estados Unidos el la embocadura del Sabine River. El proyecto se detuvo cuando los Comisionados
no pudieron acordar si el Sabine Lake era el “Sabine River” que estaba nombrado
en el tratado. El 24 de noviembre de 1849,
después de la Anexión, el Congreso de los Estados Unidos admitió el reclamo de
Texas de que el limite atravesaba por el medio de la laguna.
La defensa nacional
y la protección de la frontera también llamaron la atención de Houston. Las amenazas de una invasión mexicana y el
terror de ataques indios mantuvieron a los condados del oeste en alboroto. El Congreso pasó varios actos en relación a
la defensa de la frontera. En diciembre
de 1836 éste autorizó un ejército militar de 3,587 hombres y un batallón de 280
hombres con rifles montados, y fondos destinados para construir castillos y
puestos comerciales para animar y supervisar el comercio indio. En caso de una invasión mexicana, el Congreso
le dio el poder a Houston de admitir a 40,000 voluntarios de los Estados Unidos. El Presidente Houston tomó una perspectiva práctica
de la situación. Él minimizó las
amenazas mexicanas, etiquetándolas de fanfarronas y de pomposas. Si el enemigo invade, él razonando, los texanos
se apresurarían a defender sus hogares. Las
unidades de los guardabosques en la frontera pueden manejar la situación india. La principal preocupación de Houston era negociar
tratados con los indios asegurando un trato justo. Así como el ejército, Houston temía que Félix
Huston, el Comandante y un aventurero militar, talvez cometerían un acto
apresurado. Él mandó a Albert Sydney
Johnston a remplazarlo. Cunado Johnston
llegó al Campamento Independencia, cerca de Texana, el 4 de febrero de 1837,
Huston lo retó a un duelo y lo hirió severamente. Huston conservó el comando, pero después cedió
su posición a Johston. En mayo el
General Johnston se fue a Nuevo Orleáns en busca de atención médica y pasó su
comando a un Coronel Rodgers. El Comandante
temporal insistió a los soldados de marchar en la capital hacia Houston,
“castigar al Presidente” por su política de defensa débil “sacar al Congreso
fuera, y dar las leyes a Texas.” Al
mismo tiempo Huston vino a Houston y exaltó un clamor por una campaña contra México. Cuando el General visitó al Presidente,
Houston lo trató amablemente, pero apresuró al Secretario activo de guerra
William S. Fisher a dar permiso de ausentar a tres o a cuatro tropas de su
regimiento. El resto de las tropas
fueron gradualmente disueltas. Houston
planeó en depender de la milicia, de los guardabosques, y de las tropas
llamadas para el servicio especial.
Houston tubo la
esperanza de evadir dificultades con los indios, manteniendo las unidades
militares fuera del condado indio y solicitando tratados con varias
tribus. Él mandó amistosas “platicas” a
los Shawnees, Cherokees, Alabama-Coushattas, Lipans, Tehuacanas, Tonkawas,
Comanches, Kichais, y a otros grupos. El
problema más insistente involucró a los Cherokees, los cuales se habían
establecido en tierras ricas a lo largo del Sabine y en cualquier otra parte en
el Este de Texas. Tampoco ni España ni México les habían dado títulos de sus
tierras. Al tiempo de la Revolución de
Texas, la Consultación, esperando mantener tranquilos a los Cherokees y a sus
bandos asociados, mandó a Sam Houston para hacer un tratado garantizándoles títulos
para sus tierras, y ellos habían permanecido tranquilos durante los días
difíciles. Cuando Huston llegó a ser Presidente,
él propuso el Tratado Cherokee al Senado par ser ratificado, pero ese grupo lo
descartó en diciembre de 1837. En octubre
de 1838 Houston autorizó a los Delegados a trazar una línea entre los
establecimientos y entre las propiedades de los Cherokees y bandos asociados,
por el tratado de 1836, pero el tubo que interrumpir el proyecto cuando
surgieron las dificultades.
El traspaso de
tierras presentó otro problema que Houston confrontó. En 1836 la Republica de Texas tenía un
dominio público de 251, 579,800 hectáreas (menos 26, 280,000 hectáreas
subvencionadas antes de la Revolución).
Esta tierra con el tiempo liberó a Texas de la deuda, pagó por servicios
militares y por edificios públicos, y
proporcionó donaciones para muchas de sus instituciones. El Congreso de Texas había votado por las
leyes liberales de tierra en 1836. Bajo
la Constitución, los jefes de familias (excepto negros e indios) viviendo en
Texas el 2 de marzo de 1836, podían aplicar para una legua cuadrada (4,428 hectáreas)
y una labor (177.1 hectáreas) de tierra.
Los hombres solteros mayores de diecisiete años de edad podrían recibir
un tercio de una legua. No se le requería
a nadie a vivir en la tierra. Para
animar a los pobladores, el Congreso también ofreció a los inmigrantes que
llegaban entre el 2 de marzo de 1836 y el 1 de octubre de 1837, una subvención
de 1,280 hectáreas para cada jefe de familia y 640 hectáreas para cada hombre
soltero. El Congreso después permitió
640 hectáreas y 320 hectáreas, respectivamente, a los jefes de familia y a los
hombres solteros que llegaban después de octubre 1,1837, y antes del 1ro de
enero 1,1842. Sin embargo, todos los inmigrantes
llegados después del 2 de marzo, tenían que vivir en Texas tres años para
recibir un titulo claro. Los Veteranos
de la Revolución de Texas llegados antes del 1ro de agosto de 1836, recibieron
la misma subvención así como los pobladores originales y si estaban
incapacitados permanentemente podían reclamar 640 hectáreas adicionales
(conocidos como subvenciones de donaciones).
Los veteranos de la batalla de San Jacinto (incluyendo aquellos heridos
el 20 de abril antes de la batalla y los miembros del bagaje y los de la
guardia del campamento), participantes de la siega de Bexar, y sus herederos y
su sobrevivientes de aquellos quienes murieron en el Álamo o que habían servido
en las campañas de Matamoros y Goliad pudieron recibir tierras
adicionales. Las subvenciones fueron
dadas para los posrevolucionarios del servicio militar variando desde 320 hectáreas por tres meses de servicio a 1,240 hectáreas
por doce mese de servicio.
Sin embargo la
venta de tierras, atravesó por problemas.
Texas ofreció certificados de tierras o tierra a cincuenta centavos por
una hectárea, cuando la tierra pública en los Estados Unidos estaba a $1.25 por
cada hectárea, pero de hecho la república tubo pocas ventas. La venta de certificados atravesó por los
problemas de la desvalorización de la moneda
y la falsificación de los certificados.
A pesar del precio vendido barato, la adquisición de tierra pudo ser costosa,
ya que los solicitantes tenían que pagar por trazar la línea, por el topógrafo,
y para obtener el titulo, servicios que ascendían cerca de un tercio del valor
de la tierra. A causa de que a los
antiguos pobladores y a los veteranos no se les exigió vivir en la tierra para
obtener titulo, ellos frecuentemente vendieron sus certificados a otros de
quienes tierras estaban ubicadas en las afueras de los pueblos. Esta tierra casi siempre esperaba diez años o
más antes de que viniera a ser parte de un condado. Para animar a los propietarios de casas, el
Congreso decreto una Ley de Propietarios de Casas el 26 de enero de 1939. El acto comenzó un poco después de la Legislatura
de Coahuila y de Texas, garantizó a cada ciudadano o jefe de familia en la
republica “cincuenta hectáreas de tierra o un terreno en el pueblo, incluyendo
sus propiedades de casas, y edificaciones que no sobrepasaran de quinientos dólares
en valor.” Más temprano, en diciembre de
1836, el Congreso había vetado para reabrir la oficina de tierras cerrada por
el Consejo Permanente y por la Consulta.
Houston veto la ley, diciendo que los reclamos de tierras existentes deberían
de ser validadas antes de que nuevas inspecciones fueran hechas. El Congreso pasó la ley por encima de su
veto. Como el Congreso se rehusó a
modificar las leyes de tierras, Houston conservo La Oficina General de tierra
cerrada durante su administración.
Reuniéndose en sesiones
especiales en mayo de 1837 en Houston, el Primer Congreso fundó a lo largo una
comisión para ubicar una capital permanente.
La Comisión seleccionó a Bastrop (primera elección), Washington en los
Brazos, San Felipe, y Gonzáles. Como no
se tomaba acción, en diciembre el Congreso seleccionó un comisionado lugar para
sus miembros, y en abril de 1838, el grupo escogió un tracto vacante en Colorado cerca de La Grande. En enero de 1839 bajo la administración de
Lamar, el Congreso todavía autorizó una tercera comisión, formada por sus miembros. Estipulo que el sitio estaría entre los Ríos
Trinity y Colorado y al norte del Old San Antonio Road y sugirió que la capital
fuera nombrada Austin. Los Comisionados seleccionaron
el establecimiento fronterizo de Waterloo, en la horilla este del Colorado
algunas treinta y cinco millas arriba de Bastrop, y allí compró 7,135 hectáreas
de tierra por $21,000. El sitio fue
inspeccionado dentro de los lotes de la ciudad, y empezó la construcción de
la edificación de edificios de gobierno,
hoteles, casas comerciales, y casas residenciales. El Gobierno de Texas se mudó a Austin en
octubre de 1839.
Dos días después
que la Convención Constitucional se levantó en marzo de 1836, el Presidente
Burnet había mandado a Washington a George Childress y a Robert Hamilton,
probablemente el hombre más rico en Texas a firmar la Declaración de la Independencia
de Texas, y a solicitar el reconocimiento de la Republica nueva. Éstos dos hombres se unieron a los tres
agentes (Austin, Archer, y Wharton) que ya se encontraban allí. Childress y Hamilton se reunieron con el
Ministro de Relaciones Exteriores John Forsyth, pero éllos no llevaban
documentos oficiales para probar que Texas tenía de hecho un Gobierno, y él se rehusó
a negociar. En mayo Burnel volvió a llamar
a todos los delegados y nombró a James Collinsworth quien había sido el
Ministro de Relaciones Exteriores desde el 29 de abril al 23 de mayo, y nombró
a Grayson, El Ministro de Justicia, para remplazarlos. Se les ordenó a éllos ir a los Estados Unidos
a pedir mediar para finalizar las hostilidades entre Texas y México y para obtener
el reconocimiento de la Independencia de Texas.
Éllos también fueron a recalcar el interés de la Republica por la Anexión. Durante el verano de 1836 el Presidente
Jackson mandó a Genry M. Morfit, como delegado especial a Texas para Colectar
información de la población de la Republica, de su fuerza, y de su habilidad
para mantener la Independencia. En
agosto, Morfit llenó su reporte. Él
estimó la población de 30,000 americanos anglosajones, 3,478 texanos, 14,200
indios, de los cuales 8,000 pertenecieron a tribus civilizadas que habían
migrado de los Estados Unidos, y una población esclava de 5000, más unos cuantos
negros libres. La población era pequeña,
La Independencia de Texas estaba muy lejos de lo seguro, el Gobierno tenía una
deuda muy fuerte, y ahí había un tracto enorme de tierras vacantes impugnadas
entre los establecimientos y el Río Grande.
Morfit aconsejo a los Estados Unidos a retrazar el reconocimiento. En su mensaje anual al Congreso el 21 de
diciembre de 1836, Jackson citó el reporte de Morfit y declaró que los Estados
Unidos tradicionalmente habían acordado el reconocimiento sólo cuando una
comunidad nueva pudiera mantener su independencia. Texas estuvo amenazada por “una desigualdad
inmensa de fuerza física en el lado de México,” la cual talvez recobre su
dominio perdido. Jackson dejó la
disposición del asunto al Congreso.
Mientras tanto,
Houston, electo recientemente Presidente de Texas, volvió a llamar a Grayson y
a Collinsworth y mandó a William H. Wharton a Washington con instrucciones de
solicitar el reconocimiento en ambos en el de derecho y en el de facto de las
tierras. Si Wharton triunfara él presentaría
sus creencias como Ministro. Memucan
Hunt pronto se reunió con él. Éllos
reportaron que Powhatan Ellis, el Ministro de los Estados Unidos en México, había
llegado a Washington y que expresó que México estaba lleno de anarquía, revolución,
y bancarrota. Esto le sería imposible a
él de invadir a Texas. El 1ro de marzo
de 1837, el Congreso de los Estados Unidos recibiendo conmemorativos y
demandando peticiones de reconocimiento de la Independencia de Texas, aprobó
una resolución para proveer dinero para “un delegado diplomático” para Texas.
Jackson firmó la Resolución y nombró ha Alcee Louis La Branche de
Louisiana para hacerse cargo de los asuntos de la Republica de Texas. El Congreso de los Estados Unidos levantó la sesión
el 9 de julio de 1939, sin actuar sobre la cuestión de la Anexión. Houston reemplazó a Hunt con Anson Jones, un
miembro del Congreso de Texas. Jones había
introducido un acuerdo insistiendo le a Houston a retractar la oferta de la Anexión,
diciendo que Texas había crecido en fortaleza y recursos y ya no necesitaba de vínculos
con los Estados Unidos. En Washington,
el 12 de octubre de 1838, Jones le informó al Secretario Forsysth que Texas había
retractado su petición para la Anexión.
La cuestión permaneció por varios años.
En el invierno de
1838, Houston mandó a James Pinckney Henderson al extranjero para solicitar el
reconocimiento de Texas por Inglaterra y Francia. La retracción de la propuesta de la Anexión
en Washington ayudó a facilitar su misión.
Francia, estando en guerra con México, firmó un tratado el 25 de septiembre
de 1839, reconociendo la Independencia de Texas. Inglaterra, a pesar de la esclavitud en la Republica
joven y de su deseo de ver la abolición de la esclavitud mundialmente, no pudo
estarse de brazos cruzados y ver a Francia ganar influencia y privilegios del
comercio en Texas. También, Inglaterra
acababa de establecer la cuestión de la frontera Maine con los Estados Unidos
pero enfrentaba hostilidades sobre sus derechos en Oregon y en la controversial
frontera noroeste del Pacifico. Élla
necesitaba una provisión de algodón si se hacia la guerra. En el invierno de 1840, el Lord Aberdeen
anunció que al Gobierno de su Majestad le gustaría reconocer la Independencia
de Texas, y en noviembre del día 13 al día 16, los tres tratados fueron firmados
los cuales trataban con la Independencia, el comercio y la navegación, y la
supresión del comercio esclavo africano. Un mes antes, el 18 de septiembre, Texas había
concluido un tratado de concordia, de comercio, y de navegación con el
Netherlands. Los tres tratados con
Inglaterra no fueron ratificados hasta en diciembre de 1841, poco después de la
elección de Houston para su segundo termino a la Presidencia de Texas. Houston nombró a Ashbel Smith Ministro para
la Gran Bretana y Francia y mandó a
James Reily a Washinton D.C. para representar a Texas. El les dio intrusiones a ambos hombres de que
hicieran a las tres naciones que emplearan la presión en México para la paz y
el reconocimiento.
Durante la
Primera Administración de Houston (1836-38), la deuda pública de la republica
llegó aproximadamente de $1,250,000 a $3,250,000. El sucesor de Houston, Mirabeau B. Lamar,
aplicó normas agresivas para con México y para con los indios que añadieron
$4,855,000. En su segunda administración
(1841-44) Houston y el Congreso aplicaron una política de reducción y de economía. El Presidente abolió un numero de oficinas en
el Gobierno y en la militar, reunió o bajo de categoría a otros, y redujo los
salarios. El Congreso revocó la
autorización del préstamo de $5 millones que se votó anteriormente, así que a
Texas le había sido imposible de obtener dinero en los Estados Unidos o en
Europa, y hasta reducir el pago de sus propios miembros. Sin embargo, el Congreso había pasado por
alto un acto de 1839 que le autorizaba al Presidente a solicitar un préstamo de
$1 millón, y en junio de 1842, cuando él estaba considerando una campaña contra
México, Huston hizo los arreglos para pedir prestada esa cantidad de con
Alexandre Bourgeois d’Orvanne de Nueva Orleáns.
El Congreso también suspendió pagos de la deuda de la republica hasta
que la Republica pudiera hacer frente a sus gastos de funcionamiento. En su segundo termino, Houston gastó
$511,000, de los cuales, solo $100,000 fueron para las cuestiones indias. Aunque los ingresos lentamente comenzaron a igualarse
a los gasto, al tiempo de la Anexión la deuda de la Republica había llegado cerca
de los $12 millones.
Aunque Texas no
se había incorporado a un banco privado durante los días de la Republica, un
esfuerzo se hizo para formar una institución de bancarios enormemente
monstruosos. El Primer Congreso otorgó
una carta de noventa y ocho años al ferrocarril de Texas, a la Navegación, y a
la compañía bancaria, quienes patrocinadores incluyeron un número de texanos
prominentes. La compañía pudo sacar
provecho de los $5 millones, disfrutar de amplios privilegios bancarios, y de ofrecer
prestamos para construir canales y ferrocarriles para conectar el Río Grande y
el Sabine River. La oposición en la Compañía
se desarrolló cuando Branco T. Archer, un patrocinador, trató de pagar en la tesorería
de Texas con dinero de papel a precio reducido de los $25,000 requeridos en oro
y plata para lanzar el banco. El banco vino
a ser la primera cuestión política en la administración de Houston. La Constitución le autorizó al Congreso de
acuñar y de decretar que las monedas de oro y de plata seria moneda corriente
con el mismo valor como en los Estados Unidos.
Sin embargo, la Republica, nunca acuñó alguna moneda.
Texas hizo frente
a sus gastos en varias maneras. Los Delegados
vendieron propiedades confiscadas y capturaron propiedades mexicanas y solicitaron
fondos entre los administradores en los Estados Unidos y en otros lugares. El Banco de los Estados Unidos en
Philadelphia prestó a la Republica $457,380.
Texas también vendió certificados de tierra por cincuenta centavos por
cada hectárea. Como las ventas de
certificados fueron decepcionantes, el Congreso aprobó la cuestión de dinero de
papel y, el 9 de junio de 1837, pagando el 10 por ciento de intereses y reembolsable
en doce meses. Los pagares comenzaron
circulando el 1ro de noviembre. Para reembolsos de pagares, el Congreso prometió
un cuarto de las ganancias de las ventas de las Islas Matagorda y Galveston,
una mitad de millón de hectáreas del dominio publico, todas las tierras
multadas y la fe de la Republica. Los
certificados no serian reimprimiros a la madurez y un poco depreciados. Una cuestión reemplazada, llamada
“Certificados de interés grabados, “bajaron de valor de sesenta y cinco
centavos en dólares en mayo de 1838 a cuarenta centavos por enero de 1839. El total valor nominal de certificados puesto
en circulación en 1837-38 fue de $1,165,139.
La tesorería (hacienda) también aceptó realizar una auditoria. El Congreso de Texas aprobó “cambios de
certificado” certificados de hacienda hasta $10,000 y especificó que las
funciones de costumbre pagáran en especie o certificados en especie o
certificados de Hacienda (tesorería).
Como las importaciones sobrepasaron las exportaciones, el oro y la plata
rápidamente se agotó de la Republica. Durante
la administración de Lamar (1838-41), para reducir el contrabando y para
incrementar la recaudación de la tarifa, redujo precios cercanamente a una base
de comercio gratis, pero no vio efectos positivos, impuestos directos y cuentas
de licencia pudieron ser pagados en moneda rebajada hasta en febrero de 1842. El 19 de enero de 1839, el Congreso aprobó
billetes sin intereses, llamados “los dorsos-rojos.” La tesorería distribuyo $2, 780,361 en
endorsos-rojos, valuados en 37 ½ centavos
en el dólar en numerario; éstos no tuvieron valor en menos de tres años. Los
billetes de los Estados Unidos también circularon en Texas. Lamar nombró a
James Hamilton, un banquero y ex Gobernador de Carolina del Sur, para negociar
el autorizado préstamo de $5 millones en cualquiera de Europa o los Estados
Unidos, pero los intentos de Hamilton demostraron infructuosos.
Después de la
derrota en San Jacinto, México pidió provocar descontento en Texas. Los comandantes militares supieron que había
grupos impacientes alrededor de Nacogdoches y entre varias tribus indias, y
mandaron delegados al Este de Texas a Nacogdoches. Vicente Córdova, un ciudadano prominente,
organizó una combinación de indios y mexicanos y negó lealtad a Texas. Maj. General Thomas J. Rusk, el Comandante de
la milicia local, pidió voluntarios. Córdova
audazmente atacó el campamento de Rusk el 16 de septiembre, pero fue
rechazado. En los principios de marzo de
1839, con cincuenta y tres mexicanos, unos pocos indios, y seis negros, Córdova
solicitó viajar desde lo alto del Trinity a lo largo de la frontera de
Matamoros. Cerca de Austin, los
exploradores descubrieron sus rastros, y el Coronel Edgard Burleson en Bastrop reunió a ocho
hombres y separó el grupo de Córdova en Mill Creek cerca del Río Guadalupe. En mayo, Manuel Flores, un Delegado mexicano,
se fue de Matamoros para contactar a Córdova, ignorando de su partida. Los Guardabosques de Texas interceptaron al
grupo de Flores cerca de Onion Creek, mataron al Emisario, y esparcieron a sus
hombres.
Tras tomar la
oficina en diciembre de 1838, Lamar estuvo convencido que los Cherokees
estuvieron en correspondencia de lealtad con los mexicanos, y lanzaron una
campaña que los llevara desde Texas. Los
soldados también forzaron a los Shawnees, a los Alabamas, y a los Coushattas a
abandonar sus tierras de cacería; a las últimas dos tribus se les dieron
tierras en el Este de Texas.
Especuladores y pobladores arremolinaban en las tierras indias vacantes. Lamar también quería finalizar las
depredaciones de los Comanches en la frontera.
En 1839 los grupos de guardabosques acamparon en San Antonio invadiendo
el condado Comanche y pelearon varias batallas.
Advertidos de la expulsión de los Cherokees, los Comanches, mandaron una
pequeña delegación a San Antonio para hablar de la paz. Las autoridades de Texas acordaron de
negociar si los indios traían con éllos a sus cautivos blancos. El 19 de marzo
de 1840, sesenta y cinco Comanches se presentaron con una prisionera blanca,
una niña de doce anos de edad de nombre Matilda Lockhart. Matilda dijo que los comanches tenían a otros
prisioneros. Los Texanos exigieron el
resto de los prisioneros y trataron de detener a los indios como rehenes. En lo que se vino a conocer como el Concilio
House Fight, treinta y cinco indios y siete texanos murieron. Furiosos a causa de la masacre, los comanches
mataron a sus cautivos y descendieron algunos centenares fuertes en San Antonio
pero fueron incapaces de engatusar una pelea y por eso se alejaron. Comenzando
en julio los comanches atacaron a los condados de la frontera con fuerza, con
algunos 1,000 guerreros descendiendo del Valle de Guadalupe hacia la
costa. En Plum Creek, cerca del lugar
del presente Lockhart, el Capitán Mathew Caldwell, el Coronel Edgard Burleson,
y el General Félix Houston caminaron a sus ejércitos y dispersaron a los
intrusos (ver LA BATALLA DEL PLUM CREEK).
En octubre el Coronel John H. Moore atacó a los campamentos comanches al
oeste de la línea de los establecimientos.
Cerca del lugar del día presente la Ciudad de Colorado, su ejército sorprendió
y mató a más de 130 indios.
En su segundo
termino como presidente Sam Houston continuó la negociación con las tribus
indias y solicitó el rescate de los cautivos blancos. Su política de conciliación probó éxito y era
menos costosa que la política de Lamar.
En agosto de 1842, Houston trató de contactar a los Apaches y a otras
tribus en el noroeste de Texas, y en octubre el se reunió con los Apaches Lipan
y los Tokawas en el pueblo de Waco (ver LOS INDIOS WICHITA) en los Brazos. El Presidente quería establecer casas de comercio
en los Brazos, pensando que estos establecimientos, estando al oeste de los
establecimientos, proveerían protección.
Estaciones de Café se abrieron en 1837 en el Red River en un sendero
indio sur y norte, habían sido exitosos.
John F. Torrey comenzó los correos en Austin, San Antonio, y en New
Braunfels y cerca de Waco. Houston llegó
a ser un accionista en la Casa de Comercio de Torrey. El 29 de septiembre de 1843, Edgard H.
Tarrant y George W. Terrell concertaron un tratado con nueve tribus indias en
Bird’s Fort cerca del sitio del presente Arlington. El Senado ratificó el tratado, pero el Gobierno
no hizo línea de demarcación entre el territorio blanco y el territorio
indio. El Concilio Indio más grande obtenido
en la Republica se reunió en octubre de 1844 cerca de Waco, donde un tratado
fue concluido con los Waco, los Tawakoni, los Kichai, y los indios
Wichita. (con los indios de Waco,
Tawakoni, Kichai y Wichita).
Los presidentes
de la republica no pudieron tener éxito por si mismos. Hacia el final del segundo termino de Houston
como presidente, el cual terminó el 10 de diciembre de 1838, Lamar anunció su
candidatura. El partido de Houston trató
de hacer a Rusk que corriera para presidente, pero el se rehusó. También a Rusk le faltaban dos meses para
tener el requerimiento de la edad constitucional. El partido de Houston al siguiente que respaldaron
fue a Meter W. Grayson, el ministro de justicia, quien había trabajado en
Washington, pero en su regreso a Texas Grayson cometió suicidio en la Estación
de Bean en el este de Tennessee. Los
Houstonistas entonces se dirigieron a James Collinsworth el Presidente de
Tribunal Supremo, pero a finales de julio cayó al agua en la Bahia de Galveston
y se ahogó. Vigorosamente la campaña de
Lamar, prometió remediar los errores de la administración de Houston, y ganó
por un voto de 6,995 a 252 sobre el senador Robert Wilson, quien representó al condado Liberty
y al condado Harrisburg (más tarde Harris).
David Burnet, el ex presidente.
En la ignauracion de Lamar en Houston el 10 de diciembre, Houston se presentó
vistiendo un traje colonial y una peluca
polvoreada y dio un “Discurso de Despedida” de tres horas. El Secretario de Lamar, Algernon P. Thompson,
reportó que el Presidente nuevo estaba indispuesto y leyó su discurso inaugural. Lamar escogió a Barnard E. Bee para ser el
Secretario de Estado, se quedo con Robert Barr como ministro de Correos, le pidió
a Albert Sydney Johnston que fuera el secretario de Guerra, e hizo a Memucan
Hunt Secretario de la Marina. Richard G.
Dunlap y John C. War Watrous fueron nombrados secretarios de hacienda y
ministro de Justicia, respectivamente.
En su mensaje al
Congreso de Texas el 21 de diciembre, el Presidente Lamar habló contra la Anexión. Él no veía valor en un vinculo con los
Estados Unidos, y predijo que Texas algún día podría llegar a ser una gran nación
extendida al Pacifico. Lamar demando, por programas públicos
transcendentales. El recomendó el
establecimiento de un Banco Nacional, propio y operado por el Gobierno, e insistió
en el establecimiento de escuelas publicas gratuitas y en la fundación de una
universidad. Él quería el Código
municipal reformado para coordinar en la republica de las leyes mexicanas y de
Estados Unidos. Él también quería
incrementar la protección para la frontera oeste. Él declaró que ni las tribus nativas ni las
tribus inmigrantes tenían una causa de queja y negó que los Cherokees u otros tuvieran
demanda legal por tierra. Lamar recomendó
la construcción de bases militares a lo largo de la frontera, y la formación de
un ejército militar permanente capaz d proteger la frontera d la nación. Él prometió la procesión de la Guerra contra México
hasta que México reconociera la Independencia de Texas. Él expresó que Texas necesitaba una marina
para proteger su comercio en la alta mar e insistió a la legislatura de
reservar todos los minerales para el uso del Gobierno así como también un
programa para sacarles provecho de la nación. Lamar favoreció la continuación
de la tarifa, pero esperaba algún día ver los puertos de Texas libres y
abiertos. El Congreso respondió a su
mensaje autorizando un ejército de quince tropas para ser estacionados en
colonias militares en ocho lugares en la frontera. Éstos estuvieron localizados en el Red River,
en los Three Forks del Trinity, en los Brazos, en el Colorado River, en Saint
Marks River (San Marcos), cerca de la cabecera del Cibolo Creek, en el Frio
River, y en las Nueces. Acada sitio,
tres leguas de tierra fueron a ser medidas en 160-hectáreas de rastros, y cada
soldado quien desempeñara su reclutamiento recibiría un rastro. Los pobladores legales quienes vivieron en la
tierra por tres años también se les darían rastros. Además, el Gobierno planeó la construcción de
puestos comerciales cerca de la línea del establecimiento. El 1ro de enero de 1839, el Congreso de Texas
le autorizó a Lamar a enlistar a ocho unidades de voluntarios montados para, servicios
de seis meses y destinó $75,000 para la manutención del ejercito. El Congreso también reservó $5,000 para
reclutar y para mantener una unidad de cincuenta y seis guardabosques para patrullar
el oeste del condado de Gonzáles por tres meses y tres unidades montadas para
el servicio inmediato contra los indios hostiles en los condados Bastrop,
Milam, y Robertson. También dos unidades
estaban para proteger a los condados de San Patricio, Goliad, y Refugio. El Congreso destinó un millón de dólares en
pagares para cubrir los gastos de éstas unidades.
Al comienzo de la
administración de Lamar, México estaba temporalmente distraído. A causa de demandas francesas sin resolver la
Marina Francesa había bloqueado la costa Mexicana y bombardeó y capturó a
Veracruz. El gobierno mexicano
centralista también enfrentó una revuelta de federalistas en sus estados del
norte. La tensión creció cuando Lamar
amenazó de lanzar una ofensiva contra México sí esa nación rehusaba reconocer
la Independencia de Texas. Las unidades
militares texanas bajo los Comandantes Reuben Ross, Juna N. Seguin y William S.
Fisher cruzaron el Rio Grande y se unieron a los federalistas mexicanos,
ignorando la orden de Lamar de regresar.
En febrero de 1839 Lamar aumentó la presión en México. Él nombró Secretario de Estado a Bee Ministro
extraordinario y plenipotenciario de México a solicitar el reconocimiento de la
Independencia de Texas y determinaron un tratado de paz, amistad, y
comercio. Bee también fue a solicitar un
acuerdo para fijar el límite nacional del Río Grande desde su embocadura hasta
sus fuentes. Si México rechazaba éstas
peticiones, Bee podría ofrecer $5 millones por el territorio que Texas
demandaba por el Acto del 19 de diciembre de 1836, el territorio que se situaba
fuera de los limites reconocidos por la ley Mexicana. Cuando Bee llegó a Veracruz
el francés se había marchado y los centralistas estaban reforzando sus
posiciones. Sin embargo, Juan Vitalba,
un Agente secreto de Santa Anna quien estaba sirviendo temporalmente como Presidente,
hizo propuestas e insinuó negociaciones.
Lamar le pidió a James Treta, un ex presidente de México quien conoció a
Santa Anna y a otros lideres mexicanos, de actuar como Delegado privado y de tratar
de intentar negociaciones. Treta llegó a
Veracruz el 28 de noviembre de 1839, cuando los federales y sus aliados texanos
estaban el la entrada de Matamoros. Los
aliados impidieron sus planes. Un año más
tarde, en septiembre de 1840, Treta le propuso al Ministro Mexicano de
Relaciones Exteriores un armisticio extendido pero fue ignorado.
Una invasión
mexicana era murmurada ahora. El General
Félix Huston propuso mandar una expedición de 1,000 hombres dentro de Chihuahua,
creyendo que el movimiento eventualmente forzaría a retirarse a cualquier ejército
mexicano que cruzara río abajo el Río Grande.
El Congreso no actuó, aunque, y en marzo de 1841 Lamar nombró a James
Webb, ex ministro de Justicia, a remplazar a Bee como Ministro de Relaciones Exteriores
y lo envió a México. Se le negó a Webb
permiso para desembarcar en Veracruz. El
29 de junio el Presidente recomendó que Texas que reconociera la Independencia
de Yucatán y de Tabasco y que se uniera en una declaración de guerra contra México. Lamar también exigió la atención de la parte
alta del Río Grande. El debate del
Quinto Congreso fueron las leyes, pero se rehusó a financiar la expedición para
establecer la autoridad de Texas sobre sus demandas del lejano oeste. El Congreso también falló en el destinar
dinero para mantener al ejercito, y Lamar disolvió la militar el 24 de marzo de
1841.
En noviembre, con
una cantidad enorme de equipo militar disponible, el Presidente le insistió al
Congreso de autorizar una expedición a Santa Fe. Lamar creía que los Nuevos mexicanos estaban
sin descansar bajo el Gobernador Manuel Armijo.
En abril de 1840 él había enviado una carta a los ciudadanos de Santa
Fe, diciendo que los Estados Unidos y Francia habían reconocido la
Independencia de Texas, y que él esperaba de mandar comisionados para explicar
sus preocupaciones por su bienestar.
Cuando Santa Fe no contesto, Lamar se propuso de mandar una expedición.
Él creía que Texas debería de extender su autoridad sobre sus demandas hacia el
oeste, desviar una parte del comercio de Santa Fe y de St. Louis por sus
puertos, y animar a los 80,000 habitantes de Nuevo México a romper sus lazos
con México y se regresaron a Texas. Si
los Estados Unidos tomara posesión sobre Nuevo México, aunque, esto extendería
su influencia en el Pacifico y complicaría las demandas de Texas. El 20 de junio de 1841, una gran caravana,
oficialmente nombrada Los Pioneros de Santa Fe, dejó la vecindad de
Austin. El Dr. Richard F. Brenham,
William G. Cooke, y José Antonio Navarro. Viajaron a lo largo así como también
comisionados para tratar con los habitantes de Nuevo México. El Gen. Hugo Malead comandó una Escolta militar
de 270 hombres. El componente civil estaba
compuesto de cincuenta y una persona, comerciantes principalmente, negociantes,
y camioneros, con veintiuno vagones.
Después de cruzar los llanos vastos del oeste de Texas bajo la gran privación,
el 17 de septiembre la expedición llegó al pueblo de Antón Chico, al este de
Santa Fe. Allí éllos encontraron al ejército
de Armijo y se rindieron. Los mexicanos
caminaron con los prisioneros a la Ciudad de México y los detuvieron hasta el
siguiente abril.
La administración
de Lamar estaba llegando a su fin.
Cuando el Sexto Congreso se reunió
en Austin el 1ro de noviembre de 1841, la frontera del Río Grande era el
escenario de ataques constantes por los renegados de Texas y por los bandidos
mexicanos y la nación estaba fuertemente endeudada. Los texanos tenían el espíritu caído, la economía
estaba deprimente, y algunas familias inclusive consideraban mudarse de regreso
a los Estados Unidos. Durante estos años
Texas consideraba su vasto dominio publico como critico al atrayendo pobladores
y animando el desarrollo económico. El
primero de enero de 1840, el Congreso pasó una ley permitiéndole al Presidente
a dar contratos de colonización a individuos o a grupos a quienes les gustaría
introducir un número específico de familias en poco menos de tres años. Un año más tarde, El Congreso discutió una
ley que permitiera al Franco-Texian Comercial y a la Colonización Company (también
nombrada de Franco-Texienne Company) para traer dentro a 8,000 familias y para
construir veinte fortalezas desde el Red River hasta el Río Grande. Los pobladores estarían exentos de todos los
impuestos y tarifas por veinte años. La compañía
recibiría tres millones de hectáreas de tierra dividida entre dieciséis rastros
y tendría privilegios comerciales con los pobladores Del Nuevo Mexicano. La ley fue aprobada por la cámara pero no fue
aprobada por el Senado. Sin embargo,
Lamar aprobó un número de contratos de colonización. El 30 de agosto de 1841, el les autorizó a
William S. Peters y a sus socios de establecer a 600 familias desde el Valle de
Ohio y los estados del noroeste en la frontera del norte del sur del Río
Rojo. Cada uno de los jefes de familia recibiría
640 hectáreas de tierra y los hombres solteros recibirían 320 hectáreas. Los pobladores recibirían el titulo de la
mitad de su tierra, mientras que el contratista se quedaría con el resto para
pagar por la agrimensura, para garantizar, los títulos para agilizar rapidez, y
para proveer una cabaña. Otras subvenciones
fueron hechas. El 9 de febrero de 1842,
William Kennedy, un ingles, con William Pringue, el francés Henri Castro, y
otros cada uno recibió permiso para establecer a 600 o a más inmigrantes entre
el Río Nueces y el Río Grande. Castro
mandó fuera a 300 colonos, principalmente de Alsace, para establecerse en el Río
Medina en Castro ville. Por el año de
1845 el había introducido un total de 2,134 pobladores. Kennedy y sus socios planearon de colocar
familias al sur del Río Nueces, pero la colonia nunca se materializo.
Durante su
segunda administración, Houston continúo el programa de establecimiento. Para fortalecer la defensa de la frontera, el
firmó un contrato el 7 de junio de 1842 con Alexandre Bourgeois d’Orvanne y con
Armand Ducos para establecer a 600 familias francesas en las cabeceras de los ríos
Medina y Frió y a 500 familias a lo largo del bajo Río Grande. Dos alemanes, Henry F. Fisher y Burchard
Millar, contratados para situar a 1,000 familias de Alemanes, suizos, danes,
suecos, noruegos, y a inmigrantes holandeses entre el Llano y los ríos del
Colorado. La subvención cubrió cerca de
tres millones de hectáreas, pero los contratistas introdujeron muy pocos
pobladores. El Adelsverein, o la Asociación
de los Nobles, fue una de las más exitosas organizaciones de la
colonización. Veinticinco alemanes
aristócratas organizaron una compañía, en Biebrich am Rhein en abril de 1842, y
mandaron delegados a Texas para consultar con el Presidente Houston, pero ellos
fracasaron en obtener una subvención. El
22 de marzo de 1844, la asociación adquirió un enorme terreno al oeste de San
Antonio de Bourgeois d’Orvanne y mando al Príncipe Carl de Solms-Braunfels como
Comisario General a Texas. Informó que
la subvención Bourgeois se había perdido, Solms compró la subvención de Tierra
Fisher-Miller, 3,878,000 hectáreas que corren a lo largo del Llano River. Solms también obtuvo un rastro en la unión de
Cibolo Creek y del San Antonio River.
Para establecer una estación a mitad del camino de la subvención de
Fisher-Miller, el compró el llamado Comal Tract y fundó el pueblo de New
Braunfels. En 1846 John O. Meusebac, que
sucedió Solmons-Braunfels como delegado, fundó Fredericksburg en el Río
Pedernales. Aunque cinco años después
los Adelsverein se fueron a la banca rota, esto había traído a 7,380
inmigrantes a Texas. Charles Fenton
Mercer, un delegado de la colonia de Meter (Pedro), fue contratado en enero de
1844 para establecer a 100 familias en menos de cinco años en algunas tierras
no adecuadas en la Republica. Un número
de familias vinieron, pero la controversia y los pleitos fastidiaron a ambos a
los contratistas y a los pobladores desde el principio y entre los años de
1930.
Durante el
periodo de la Republica, la población en Texas aumento alrededor de 7,000 por
año, primeramente de la inmigración. Por
el año de 1847 la población planca, incluyendo inmigrantes Mexicanos, había
alcanzado los (a) 38,753. El crecimiento
se debía grandemente a las leyes de tierras liberales y a las oportunidades de expansión. Así como otras áreas de la frontera, Texas adquirió
una reputación como la tierra de los líderes perspicaces, desobedientes, rudos
y fraudulentos, pero el texano desarrolló una habilidad para encargarse de los desafíos. Ellos eligieron pocos demagogos para la presidencia y fueron
extraordinariamente afortunados en sus elecciones de líderes.
A principios de
su administración, Lamar promovió la educación pública. El 26 de enero de 1839, el Congreso reservó
tres leguas cuadradas de tierra en cada condado para apoyar escuelas primarias o academias. Éste destinó también cincuenta leguas de
tierra para dos universidades. En el año
siguiente el lote del condado fue aumentado a cuatro leguas, y a los maestros
se les requirió proveer certificados indicando que podían enseñar los cursos básicos. Sin embargo, la Republica falló en establecer
un sistema de escuela pública o de fundar una universidad. Las escuelas privadas y denomínales llenaron
el vació. La Primera escuela Protestante relacionada a la iglesia fue La
Universidad Rutersville, cera de La Grande, abierta en enero de 1840 por metodistas. El Congreso proporcionó un titulo y cuatro
leguas de tierra. La escuela tenia
preparatoria y departamentos femeninos y añadió estudios universitarios para hombres. Durante la Republica, Rutersville fue la universidad
principal en Texas. En 1842 la
Universidad de San Augustine, en San Augustine en el Este de Texas, se abrió
con una escuela de gramática y con departamentos femeninos y colegiales. Este se enorgullecía así mismo por su trabajo
de laboratorio y de ciencia. El Colegio
McKenzie, comenzó cerca de Clarksville en 1841, en un tiempo tuvo mas de 300
internos. La Universidad Maarshall, una
institución mixta, recibió su titulo en 1842.
Su departamento femenino con el tiempo llego a ser una institución
aparte. La Universidad de Nacogdoches,
probablemente la primera institución no sectaria de nivel superior en Texas, establecida
por ley el 3 de febrero de 1845, tuvo una donación de 29,712 hectáreas de tierra
y $2,699 en propiedades personales. Ese
mismo mes la universidad de Baylor se abrió cerca de la Independencia.
En el invierno de
1841, Houston y Burnet fueron candidatos para presidente. Las cuestiones de la Campaña incluyeron el
Franco-Texian Bill, promovido por Houston; la cuestionable tarea de Houston y
de Burnet en hacer subvenciones de tierras; en la protección fronteriza; en
hacer a Houston la capital; instituyendo reformas para asegurar los títulos de las
tierras; la disminución; y la redención del honor de la nación, desacreditadas
por México. A Houston se le describía como el representador del Este de Texas (excepto
al condado de Nacogdoches, donde la cuestión de la tierra Cherokee hizo a
Burnet el favorito), mientras Burnet era el campeón de los candidatos del oeste. El 6 de septiembre Houston fácilmente ganó un
segundo término, y Buleson le ganó a Hunt para Vicepresidente.
En su segunda administración,
Houston conservó muchas de las leyes de Lamar.
Él solicitó tratados de paz con los indios. Huston estaba preocupado vitalmente con la
ubicación de la capital. Austin estaba
en la frontera, lejos del centro de la población. Si indios o intrusos mexicanos capturaban o
quemaban la capital, el prestigio del Gobierno sufriría. Houston quería al Gobierno de regreso en
Houston, pero los condados del oeste protestaron y el Congreso se resistió. En los principios de marzo de 1842, cuando el
General Rafael Vásquez cruzó el Río Grande con 700 soldados y ocupó San
Antonio, Houston tomó la oportunidad de ordenar el traslado de los archivos
nacionales de Austin, pero ciudadanos locales bloquearon el movimiento. Durante la sesión del Congreso llamado a
discutir la invasión de Vásquez, Houston planteó el movimiento de la capital, pero
no tubo éxito. En octubre él movió las
oficinas de Gobierno a Washington en los Brazos. A finales de diciembre, a las órdenes del Presidente,
el Coronel Thomas W. Ward, comisionado de la oficina General de Tierra, cargó
los archivos en vagones y exigió removerlos al nuevo lugar del Gobierno. Los ciudadanos de Irate sobrepasaron a Ward
en el Fort de Kenney en Brushy Creek y recuperaron los documentos. La localidad
del Gobierno de Texas permaneció en los Brazos en Washington hasta en julio de 1845.
Texas tuvo dos
marinas durante su corta historia como una nación. La primera fue comandada por Charles E.
Hawkins, quien llevó el titulo de Comodoro.
Para proteger la línea de surtir para Nuevo Orleáns, el 25 de noviembre
de 1835, el Concilio General del Gobierno provisional autorizó la compra de
cuatro golas y otorgó cartas de marque y
represal a corsarios hasta que los barcos estuvieran armados. La primera marina incluyó la Liberty de 60-toneladas, la Independencia de
125-toneladas, el Brutus de125-toneladas,
y el Invisible de 125-toneladas. Todos
los cuatro barcos se perdieron a mediados de 1837. A principios de 1838 Texas compró el Comerciante
Potomac, pero fue incapaz de convertirlo en Hombre de guerra, y en lugar de de
eso uso al Galveston Navy Yard como una embarcación recibidora. En marzo de 1839 el gobierno convirtió S.S.
Charleston, un barco de vapor, en un hombre de guerra, rebautizado el Zavala, y
lo mando en un crucero a Yucatán. Este navegó encallado en Galveston Bay en
mayo de 1842 y consecutivamente fue vendido por basura.
Lamar estableció
una segunda Marina. La flota de seis
buques incluyeron la goleta de San Jacinto, la goleta de San Antonio, y la
goleta San Bernard, cada una de 170 toneladas; los bergantines Wharton y
Archer, de 400 toneladas cada una; y el balandro de guerra, de 600
toneladas. El Comodoro Edwin W. Moore
hizo el Austin su navío almirante. En
octubre de 1840 el Congreso de Texas,
calmado cesó temporalmente por un armisticio no oficial, cortó las
apropiaciones de la naval y paralizó la flota.
El San Jacinto, trazando la costa de Texas, se estrelló, chocó el mismo
mes. Un año más tarde el 18 de
septiembre de 1841, Lamar acordó de participar en la rebelión de Yucatán contra
México y mandó a la marina a proteger la costa de Yucatán. Yucatán pagó $8,000 por mes para mantener la flota
activa. Al llegar a ser Presidente otra
vez, Houston canceló los planes de Lamar y le ordenó a la flota a zarpar a casa.
El San Antonio llegó a Gálveston el 31 de enero de 1842, reportó en
Yucatán asuntos, y se fue a Nuevo Orleáns para reparaciones. Allá se hallo el único
motín en la Naval de Texas. Las
autoridades de los Estados Unidos capturaron a los motinadores, y el Comodoro Moore después juzgó en consejo
de guerra a dos de los hombres. Moore llegó a Nuevo Orleáns en febrero de 1843
y comenzó a negociar con Houston sobre remendar leyes. En febrero de 1843, Moore supo que Yucatán pagaría
estas leyes y zarpó para Campeche.
Houston, quien había estado planeando en vender la naval, declaró a
Moore de ser un pirata. El Comodoro ajustó
cuentas con Yucatán y regresó a casa.
Después del juicio por un consejo de guerra, él fue restablecido como Comandante. Houston le ordenó a los buques a retractarse. En la Anexión, la Naval de Texas fue
transferida a la Naval de los Estados Unidos, la cual prontamente vendió todos
los buques excepto el Austin. Otros
buques de la Naval de Texas habían sido abandonados en el puerto de Galveston,
perdidos en el mar, o estrellados por las tormentas. La Naval de los Estados Unidos se rehusó en
aceptar a los oficiales de la Naval de Texas y canceló todas sus comisiones.
En octubre 9 de
1841, Santa Anna se restableció él mismo como Presidente provisional de México
y determinó en reavivar las hostilidades contra Texas. En los principios de enero de 1842, el Gen.
Mariano Arista, comandando el ejército del norte, anunció su intención de
invadir el “Departamento de Texas.”
Después de que Vásquez se apoderara de San Antonio en marzo, los
condados del oeste demandaron una huelga de retaliación en México. Houston sabía que tal campaña no podría ser
sostenida, pero decidió dejar a los instigadores ver por ellos mismos. En marzo 17 el aprobó la tarea y mandó
delegados a los Estados Unidos a reclutar voluntarios y a obtener armas, municiones,
y provisiones. Los soldados, reunidos bajo
el Gen. Tames Davis en Lipantitlan, en las Nueces cerca de San Patricio, rápidamente
se cansaron. Las provisiones estaban
escasas, y la jugada y la borrachera prevalecieron. Al enterarse del desorden, los coroneles
Antonio Canales y Cayetano Montero camparon en el Río Grande cerca de Mier y de
Camargo y lanzaron un ataque sorpresa al campamento texano en julio 7, pero los
derrotaron. El Sexto Congreso, se reunió
en una sesión especial, aprobó una “Ley de Guerra” pero Houston vetándolo como
si éste no apropiara fondos para la campaña.
El ejército fue disuelto.
El Gobierno
mexicano estaba determinado a mantener la frontera de Texas en alboroto. Santa Anna le ordenó al Gen. Adrian Woll de
atacar a San Antonio y le informó al Congreso mexicano que él planeó de volver
a subyugar a Texas. Woll cruzó el Río
Grande en el Presidio del Río Grande (Eagle Pass), e hizo un ataque sorpresa en
San Antonio en la mañana del 11 de septiembre.
Los defensores, al saber que los soldados eran ordinarios mexicanos, se
rindieron. El dieciocho Woll se mudó a Salado Creek, asaltó a los Texanos
reunidos en el riachuelo del Este de San
Antonio bajo el Coronel Mathew Caldwell, entonces se marchó a San
Antonio. Las tropas mexicanas
interceptaron al capitán Nicholas M. Dawaon y a cincuenta y tres voluntarios
desde La Grange quien trató de reunirse a Caldwell en el este del Salado Creek;
los mexicanos mataron a treinta y seis texanos y capturaron a quince, de los
cuales cinco estaban heridos. Dos
escaparon del campo de batalla. Woll mandó
cincuenta y dos prisioneros de San Antonio hacia a México, evacuó San Antonio
en el veinteavo día, y marchó para el Río Grande. Los ejércitos de Caldwell y un grupo pequeño de
guardabosques bajo el mando del Capitán John Coffee “Jack” Hays hostigaron a los
mexicanos tan lejos hasta el Nueces River.
Después de la Batalla del Salado Creek, los texanos exigieron
represalias y se apresuraron a San Antonio como particulares, en grupos y en
grupos pequeños. Houston mandó a Brig y
al Gen. Alexander Somervell a tomar cargo del ejército allí. En noviembre 25 Somervell se dirigió para la
frontera con más de 750 hombres y tomó a Laredo. Disgustado por el saqueo de Texas, 187
hombres pronto se fueron para su casa.
En diciembre Somervell guió al resto río abajo, cruzó el Río Grande, y
tomó Guerrero. Incapaz de encontrar provisiones,
él volvió a cruzar dentro de Texas y les ordenó a sus hombres de prepararse
para el regreso a casa. Un grupo grande,
309 hombres, se separaron de la expedición y se rehusaron a regresar a
casa. Ellos se organizaron bajo el mando
del Coronel William S. Fisher y se marcharon bajo el lado este del Río Grande, cruzaron
el rió opuesto de Mier, y les exigieron comida y ropa de los habitantes de
Mier. Un grupo grande de tropas mexicanas se apresuraron al pueblo, y los texanos,
enfrentándose disparejos de diez a uno, se rindieron el 26 de diciembre. En su marcha a la Ciudad de México, los prisioneros
derrocaron sus guardias en la Hacienda Salado, e intentaron escapar a Texas,
pero muchos de ellos fueron recapturados. Nicolás Bravo, el Vise Presidente,
ordenó que ellos fuesen diezmados.
Diecisiete tiraron frijoles negros y fueron matados el 25 de marzo de
1843.
Así como Lamar,
Houston expresó preocupación sobre las fronteras del oeste de Texas. En febrero de 1843 su administración le
autorizó a Jacob Snivel y a reclutar un grupo voluntario para hacer una
exhibición del ejército en el territorio noroeste reclamado por Texas. Ellos esperaban de orar en las caravanas
mexicanas viajando esa sección del
Santa Fe Trail que
cruzó el territorio de Texas. Los
hombres estaban para montar, armar, y equiparse ellos mismos y compartir la
mitad del botín; la otra mitad iría a la Republica. A principios en agosto de 1842, Charle A.
Wargield había recibido una comisión parecida, reclutó un grupo pequeño
grandemente en Missouri, y brevemente ocupó el pueblo de New Mexican de Mora en
el sendero por tierra. Snively organizó
a 175 hombres cerca de la Estación de Coffee, en el Red River, y en abril de
1843 ellos recorrieron al norte. Desde
su campamento cerca de cuarenta millas abajo donde la Santa Fe Trail cruzó el Arkansas
River, Snively capturó a un patrullero del Nuevo México vigilando el camino. La incursión siguiente fue efímera. El Capitán Philip y el Sargento George Cooke,
en comando de los dragones de los Estados Unidos escoltando caravanas
comerciantes por el país indio, arrestaron y desarmó a los texanos,
supuestamente por estar en el suelo de los Estados Unidos, y los mandó a
casa. Los Estados Unidos después pagaron
por las armas que ellos tomaron de los texanos.
Disturbios
internos también estallaron durante el segundo término de Houston. En el condado Shelby, Charles W. Jackson, un fugitivo
de Louisiana, se presentó como candidato para el Congreso y culpó su derrota a
la tierra de tiburones y a la falsificación de los sellos de los certificados. Joseph G. Goodbread, quien dirigió la facción
anta-Jackson, lo amenazó de correrlo fuera del país. En 1842 Jackson le disparó y mató a
Goodbread. En el juicio de Jackson, en
el condado de Harrison, el juez falló en presentarse en el segundo día y Jackson quedó libre. Él pronto encabezó un ejército llamado “Los
Reguladores,” quienes pedían suprimir el crimen en el área y hostigar a los partidarios
de Goodbread. En respuesta, Edgard
Merchant formó los
”Moderadores.” En la primavera de 1843 una guerra civil estalló entre los
faccionistas en los condados de Shelby, Panola, y Harrison. Durante los tres años siguientes más de
cincuenta hombres fueron muertos por los reguladores. En agosto de 1844, el Presidente Houston exigió
a ambos partidos a bajar sus armas y a mandar a Travis G. Brooks y a 600
hombres militares a mantener el orden. Éllos
arrestaron líderes en ambos lados y los llevaron a San Augustine, donde Houston
los persuadió a firmar un acuerdo de paz.
Mientras en La
Perote Prision, James W. Robinson, un ex gobernador activo de Texas durante la Consultación,
solicitó una entrevista con Santa Ana. Él
expresó que si se le concedía una audiencia, él podría enseñar a manejar,
arreglar una paz duradera entre México y Texas.
Santa Anna, estando en guerra con Yucatán, acordó en escuchar a
Robinson. Bajo sus propuestas Texas vendría
a ser un departamento (estado) independiente en la Declaración Mexicana, estaría
representado en el Congreso mexicano, y México no estacionaria tropas en
Texas. El Presidente mexicano aprobó las
propuestas en febrero 18 de 1843, y eximió a Robinso para que los acompañara a
Texas. Houston estudió las propuestas y
razonado que el problemaYucatan de Santa Anna talvez llevaría al Presidente
mexicano de acordar términos de paz.
Houston le pidió a Charles Elliot, el británico encargado de Relaciones
Exteriores de Texas, de preguntar a Richard Pakenham, el Ministro Británico en México,
de solicitar un armisticio. Robinson le escribió
a Santa Anna diciendo que Houston quería un armisticio de varios meses para
darle a la gente de Texas una oportunidad para considerar la propuesta. Cuando Santa Anna recibió la carta de
Robinson, él acordó una tregua. Houston
proclamó un armisticio en junio 15 de 1843, y mandó a Samuel M. William y a
George W. Hockley como comisionados para reunirse con sus colegas en Sabinas,
cerca de Río Grande. Éllos fueron a
concordar un armistio general y a solicitar que una comisión se reuniera en la
Ciudad de México para discutir una paz permanente. Houston fue cauteloso y proclamó leyes
marciales entre Las Nueces y El Río Grande.
Pakenham le informó a Houston que Santa Anna liberaría a los prisioneros
de Mier si el Presidente de Texas liberara a todos los prisioneros
mexicanos. Huston ordenó la liberación
de los prisioneros, pero cuando no llegaron mexicanos al Río Grande, Santa Anna
canceló el intercambio. Los comisionados
de Texas y de México acordaron un armisticio permanente en febrero 18 de 1844,
pero Houston archivó el documento sin tomar acción porque éste se refería a
Texas como un departamento mexicano.
En la carrera
presidencial de Texas de 1844, el vicepresidente Edgard Buleson enfrentó al
Ministro de Asuntos Exteriores Anson Jones, quien tuvo el apoyo de
Houston. Jones ganó por un gran
voto. Después de que él fue inaugurado
el 9 de diciembre, el lanzó un sistema político, de economía, de relaciones
pacificas con los indios, y de una no agresiva política hacia México. Como su administración también enfrentaba el
asunto de la anexión, Jones se ganó el apodo de “Arquitecto de la Anexión.” Él,
Houston, y sus partidarios sabían que el tiempo adecuado era esencial en
obtener, la anexión. Tras tomar la
presidencia, Jones le ordenó a Isaac Van Zandt, el Texano encargado de los
asuntos en los Estados Unidos, a retirar todas las ofertas de negociar un
tratado de la anexión hasta que se supiera que el Senado de los Estados Unidos
definitivamente lo ratificara. Cuando el
Presidente John Tyler reabrió las negociaciones sobre la Anexión, México llegó a
ser amistoso para con Texas. Al mismo
tiempo éste amenazaba guerra con los Estados Unidos si la anexión era
aprobada. En los Estados Unidos, había
una gran simpatía por la causa de Texas.
El fracaso de la expedición de Santa Fe en 1841 y de las invasiones
mexicanas de 1842 había llamado la atención de generalizaciones. En marzo de 1842, Houston le ordenó a James
Reily, el representante de Texas en Washington, de averiguar lo que pensaba el Gobierno sobre la Anexión. Los Estados Unidos sabiendo que los británicos
querían mediar entre las dificultades de los texanos y de los mexicanos,
miraron una fuerte influencia británica amenazando en las cuestiones de Texas. El Presidente Tyler, un “whig” (opositor del
partido demócrata) con ideas sureñas sobre la esclavitud, había indicado en
octubre que él quería abrir una discusión que los guiara a la Anexión de Texas
por un tratado. Un tratado de Anexión
fue completado en abril 12 de 1844, y firmado por el Ministro de Relaciones
Exteriores John C. Calhoun, Isaac Van Zandt, y el asistente de Van Zand, J.
Pinckney Henderson.
La Gran Bretaña y
Francia se preocuparon. El Ministro Británico
de Relaciones Exteriores, con el apoyo, francés, aconsejó a Ashbel Smith, el Delegado
texano de La Gran Bretaña y de Francia, de
que un “acto diplomático” era necesario para forzar a México para hacer la paz
con Texas y para reconocer su Independencia.
Éllos querían que los Estados Unidos uniesen a sus ejércitos para
terminar las hostilidades texanas y mexicanas.
Pakenham, sin embargo, se opuso al plan, y la propuesta fue
retirada. Houston favoreció un “acto diplomático,”
pero Anson Jones, el Presidente electo, lo impidió. Jones quería la anexión y pensó que la
amenaza de una alineación con Inglaterra, conectada con el comercio de algodón,
era la clave para lograrlo. En junio de
1844 el Senado de los Estados Unidos votó treinta y cinco a dieciséis para
rechazar el tratado.
La Anexión de
Texas también vino a ser una de las mayores cuestiones en la elección de 1844
en los Estados Unidos. Los demócratas
pusieron de candidato para la presidencia a James K. Polk, de Tennessee, con el
lema de la campaña “La Re Anexión de Texas y la Re-ocupación de Oregon,”
esperando la conquista de los votos de ambos expansionistas del norte y del
sur. Los demócratas ganaron por mayoría
de voto. Tyler vio la elección de Polk
como un mandato para la Anexión inmediata.
En su mensaje anual del 2 de diciembre, él le exigió al Congreso de aprobar
la Anexión por una resolución mutua, el cual el Congreso aprobó el 28 de
febrero de 1845, y Tyler firmó el 1ro de marzo.
Entonces él envió a Andrew Jackson Donelson, un sobrino de Andrew
Jackson, a Texas con instrucciones de presionar para su aceptación. Los términos fueron generosos. Texas seria anexado como un estado esclavo en
lugar de un territorio. Él mantendría, sus
tierras publicas y pagaría sus propias deudas publicas. Él se podría dividir a
si mismo entre tantos como cuatro estados más.
Los términos de la Anexión tenían que ser aceptados por el 1ro de enero
de 1846. En mayo de 1845, los Estados
Unidos enviaron una flota de barcos de guerra a proteger la costa de Texas.
El británico
encargado de los asuntos exteriores y el ministro francés pidieron al Presidente
Jones de posponer la acción en el acuerdo de la Anexión por noventa días porque
éllos querían arreglar un establecimiento de la cuestión entre México y
Texas. Jones acordó hacerlo el 29 de
marzo. Los emisarios británicos y
franceses llegaron a la Ciudad de México a mediados de abril.
Luís G. Cuevas, ministro de las relaciones exteriores, puso sus
propuestas ante el Congreso Mexicano, y a finales de abril México reconoció la
Independencia de Texas. El Ministro británico
le dio una copia del documento a Jones el 4 de junio, y él inmediatamente
anunció una paz preliminar con México.
En el mismo día Jones firmó un tratado de paz con el último Jefe Comanche
de quienes tribus habían estado en guerra con Texas, así terminando las
hostilidades indias para la Republica.
El Presidente Jones
hizo un llamado el 5 de mayo para una convención para ser electo por la gente
para reunirse en Austin el 4 de julio. A
su llamado, el Congreso de Texas se reunió el 16 de junio en una sesión
especial en los Brazos, Washington y rechazó la oferta mexicana de paz. Éllos aceptaron el acuerdo de la Anexión y aprobaron
las elecciones para una Convención. La Convención
se reunió en Austin el 4 de julio y pasó una ordenanza para aceptar la anexión. Ésta entonces redactó la Constitución de 1845
y propuso ambos, el acuerdo de la anexión y propuso la constitución para un
voto popular. El 13 de octubre la anexión
fue aprobada por un voto de 4,245 a 257, y la Constitución por un voto de 4,174
a 312. El Congreso de los Estados Unidos
aprobó la Constitución del Estado de Texas, y Polk firmó el Acto reconociendo a
Texas como un Estado el 29 de diciembre de 1845. La Republica novata, quien existencia había
abarcado nueve años, once meses, y diecisiete días, ya no fue más. En una elección especial el 15 de diciembre,
los texanos habían elegido delegados para el nuevo Gobierno del Estado. La Primera Legislatura se convocó en Austin
el 19 de febrero de 1846. En una
ceremonia en frente del Capitolio, el Presidente Jones dio una oración de
despedida, la bandera de la República fue arriada, y la bandera de los Estados
Unidos se izo por arriba. Las ceremonias
concluyeron con el discurso de inauguración
del nuevo Gobernador electo, J. Pinckney Henderson. Por la Anexión Texas recibió la protección de
un país poderoso y la certeza de un futuro brillante.
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Joseph Milton Nance
Traducido por
Clara Gallegos, Stephen F. Austin State University, 2006